The Slavers y Jordy Stanley, «¡scream for me, Zaragoza!»

The Slavers (Iron Maiden Live Cover Band) & Jordy Stanley (An unplugged KISS night). Sala Lo Intento, Zaragoza. 21 de octubre de 2023, 21.00h.

Las bandas tributo (o cover bands, o como prefiramos llamarlas) empiezan a parecernos cada vez más necesarias, sea para acercar en directo al nuevo público (o recuperar para los de la vieja guardia) los repertorios más añorados de bandas a las que cuestiones biológicas o personales han apartado (o quizá deberían apartar) de los escenarios, o a cuyos espectáculos cada vez es más complicado acceder por la razón que sea (económica, logística, por los enredos y artimañas de las plataformas tiqueteras, o porque sus conciertos multitudinarios se han convertido en elitistas actos sociales perfectos para posturear en instagram). El rock (para bien o para mal) es ya la nueva música clásica: sus compositores e intérpretes originales ya no están o tienen mucho más pasado que futuro, las experiencias VIP estimulan el esnobismo y el invasor brillo de los móviles empaña y deforma la veracidad del disfrute.

Estas pequeñas bandas, la genuina infantería, realizan con las vacas sagradas de rock similar misión (el debate está servido) a la de las orquestas y compañías que interpretan las partituras y libretos de los grandes clásicos en auditorios y teatros. Por rudas carreteras secundarias serán ellas quienes llenen el espacio que dejen, serán quienes mantengan la memoria y la llama de ese Olimpo del rock que ya amenaza ruina. Aunque afortunadamente no es el caso de los ignífugos Iron Maiden ni de KISS (aunque estos anden ya en inminente trámite de colgar con envidiable dignidad sus botas de tacones de siete pulgadas), el pasado sábado 21 de octubre disfrutamos de sendos homenajes en la sala Lo Intento de Zaragoza.

The Slavers y KISS of Death son dos bandas hermanas desde que decidieron (en 2017 y 2016 respectivamente) rendir homenaje a dos de los principales exponentes mundiales del heavy metal y el hard rock: los británicos Iron Maiden y los neoyorquinos KISS. The Slavers, acompañados en la primera parte del show por Jordy Stanley, el Starchild de KISS of Death, aterrizaban a las 21:00h en la difusa frontera que une (más que separa) los barrios de Las Fuentes y San José.

Jordy Stanley: An unplugged KISS night

Por imponderables que no vienen al caso llegamos a la sala cuando el show acústico de Jordy Stanley ya había comenzado (¡nuestras disculpas!). Cruzamos las puertas de Lo Intento con el final de Love gun y, de acuerdo con el setlist, habían sonado ya Got to choose y Strutter. Como un proyecto paralelo o más bien entreverado con el camino de Kiss of Death, Jordy Stanley viaja con su propio show acústico dedicado a KISS. Por aquí siempre hemos admirado a quien se planta sobre un escenario armado solo de voz y guitarra. No hay sonido más honesto, puro y desnudo; y no es casual que precisamente «Naked» sea el título del estimulante EP que Jordy ha grabado con tres temas de «la banda más caliente del mundo». Sentado sobre un taburete, sin maquillaje pero con gafas oscuras y (curiosamente) luciendo camiseta de Iron Maiden, Jordy bromeó, saludó a la familia, derrochó voz, hizo labor comercial y defendió sin artificios su repertorio a la manera en que los propios KISS lo hacen en sus particulares meet & greet.

Por sus vínculos afectivos se refirió a Zaragoza como su segunda casa antes de lanzarse a por Lick it up e invitó a los presentes a hacerse con una copia de Naked, quizá «para tenerla sobre la mesilla junto a la cama y despertarse cada día mirando mis ojos tristones (sic)«. A continuación hizo alarde de destreza vocal en una apasionada versión de I still love you y reclamó la ayuda del público con los coros de Hide your heart. Con la pregunta «¿quién está enamorado?» provocó al público para que levantara la mano quien lo estuviera, antes de reflexionar sobre «¿quién no ha escuchado eso de que algo es para siempre?» e introducir la hermosa Forever. Igual que en las películas buscan un médico, preguntó Jordy Stanley si había «algún bajista en la sala». Subió entonces al escenario Ernest Salvat, bajista de The Slavers, para interpretar mano a mano Sure know something. Haciendo suya la habitual divisa de Bruce Dickinson, Jordy lanzó un «¡scream for me, Zaragoza!» antes de interpretar Wasted years de Iron Maiden con Ernest todavía a su lado. Lo hemos dicho más arriba: The Slavers y KISS of Death son bandas hermanas que pueden (y saben) permitirse para nuestra felicidad un crossover como este.

De nuevo solo bajo los focos, Jordy puso el broche a esta sugerente «unplugged KISS night» con una elegante y sosegada versión de I was made for loving you seguida de la vigorosa Heaven’s on fire, ideal para dejar el show bien arriba y el ánimo preparado para la descarga de energía eléctrica que iba a llegar a continuación con The Slavers.

¡Desde aquí nuestro personal agradecimiento por los detalles y el cariño de un tipo que demuestra su grandeza encima del escenario y también abajo! KISS y Ruock en Ruoll!!!

(Puedes leer aquí nuestra crónica del show que KISS of Death ofrecieron en Zaragoza durante las Fiestas del Pilar 2023: Besos mortales en Zaragoza)

The Slavers: recordando Live at Donington ’92

Con una recording de Doctor Doctor de los británicos UFO, tomaron The Slavers posiciones en el escenario de la sala Lo Intento. La trepidante batería de Jordi Farreras nos sumergió sin miramientos en Be quick or be dead. Desde el primer momento nos dejamos arrastrar por el tsunami vocal de Serkan Terek mientras Ernest Salvat apuntaba y disparaba con el mástil de su bajo.

Sin tregua, Serkan declamó el speech inicial de Barry Clayton en The number of the beast y también sin descanso descargaron Wrathchild y nos invitaron a llevar a lomos de nuestra motocicleta a Charlotte the Harlot con From here to eternity.

Tras esta primera andanada Serkan aprovechó, por si alguien no se había dado cuenta todavía por la selección y orden de los temas interpretados, que esta noche pretendían repasar el Live at Donington de 1992 que dejó registro de la gira del álbum Fear of the Dark. El arranque de Can I play with madness se confundió con el rugido del público, e incluso desde la pista un Iron reclamó el micrófono de Serkan para cantar una línea de la canción.

A partir de aquí el repertorio se fue apartando del registrado en Donington, dejando en el tintero bastantes temas debido (más que posiblemente) al horario impuesto por la sala para una noche de sábado. Serkan Terek, el particular Bruce Dickinson de The Slavers, volvió a demostrar su potencia vocal con The evil that men do, muy bien acogida por el público. Impostando acento británico, el frontman de la banda aseguró que «la siguiente canción es la forma que nosotros tenemos de decir fuck the world». Explicó también que la canción cuenta la historia de un soldado que no está dispuesto a matar, confirmando así que había llegado el momento de escuchar Afraid to shoot strangers, acompañada por las palmas del público.

Sobre el escenario faltaba la tercera guitarra de Jorge Cabrera, equiparando así la formación a la que grabó el directo de Donington con solo dos guitarras. Esta noche Mark A.C. y Toni Benavente eran los encargados de emular el tejido de cuerdas y los solos de Dave Murray y Janick Gers. Una característica carcajada de Serkan desveló que el siguiente tema del repertorio era Fear of the Dark. Abajo en la pista empezaban a verse los primeros pogos y el frontman, con el pie en el amplificador al estilo Dickinson, terminó dirigiendo los coros del público.

Impostando de nuevo el acento de Nottinghamshire, Serkan agradeció el trabajo de los técnicos de la sala y lanzó una pregunta: «¿todavía no es medianoche, no?». La reacción y complicidad del público en Two minutes to midnight le hizo exclamar «¡Zaragoooooza sois magníficos!» al final de la canción. Era lo que faltaba para terminar de inflamar el ánimo del público, que lo dio todo en la recta final del show. Durante Halloweed be Thy name Serkan se soltó (literalmente) la melena y animó los coros del público agarrado a un imaginado cuelgamonos de motocicleta antes de culminar el tema con una imposible e interminable nota final.

La guinda la pusieron con las infalibles The Trooper y Run to the hills, coreadas de nuevo a placer por el entregado público, antes de despedirse y saludar mientras sonaba la habitual outro recording que usan los Maiden para decir adiós. Allí nos quedamos, felices y con ganas de más, mirando siempre el lado bueno de la vida gracias al sabio consejo de The Monthy Python en La vida de Brian.

Y es que si las legendarias canciones de KISS o Iron Maiden reinterpretadas con el buen hacer, el respeto, la ilusión y la energía de gente como Jordy Stanley y The Slavers no iluminan las sombras que puedas intuir a tu alrededor, eso amigo, quiere decir que de verdad tienes un buen problema. Sube el volumen y extírpalo de tu corazón. El rock es un buen cirujano.

Una vez más: «Scream for me, Zaragozaaaaa!!!»

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