El hastagh y el mar

El lamento y la muerte llegaron antes que la pleamar.

La maniobra del remolcador para volver al puerto confirmó el fracaso a la multitud que observaba desde el paseo. El cuerpo inerte se hundía en la arena y los improvisados rescatistas ya habían dejado de rociar con cubos de agua el lomo lustroso de la ballena. La mezcla de rabia y desolación los dispersó. Algunos buscaron consuelo y respuestas en el horizonte. Otros se tendieron sobre las huellas que había dejado una excavadora y cerraron los ojos renegando del cielo.

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El continuo aprendizaje

Salto del pastor (foto: web cuesta-arriba.es)

Quizá no hemos viajado mucho, pero hemos viajado bien.

Era algo que repetían con frecuencia mis padres. Solían hacerlo mientras buscaban el gesto aquiescente del otro y, si estaban sentados cerca, también sus manos por encima del mantel o los cojines del sofá.

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La última travesía de Arístides Cavalcanti

Un crucero de ensueño, decía el folleto. El Oceanic Melodies Cruise invitaba a una experiencia inolvidable para toda la familia, ocho días de navegación en alojamientos espaciosos y confortables. Concursos, animación, espectáculos y música en vivo, actividades deportivas, propuesta gastronómica diseñada por un chef de prestigio internacional y escalas en los cinco mejores puertos del Mediterráneo. Financiable hasta en seis meses.

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El rencor del antihéroe

De sobra sabes que no eres ningún príncipe y que nunca lo serás, porque eso se hereda y tus padres tienen una frutería. Tampoco eres un pirata, ni un caballero andante, ni un astronauta, ni cazas vampiros. Solo eres un ni repetido hasta el infinito. Estás por debajo de la talla media y llevas unas gafas enormes que resbalan por tu nariz con el sudor. Y, para tu pesar, sudas mucho si te atascas con una ecuación o cuando te toca lucirte en clase de gimnasia. Lo tuyo no son los ejercicios: ni los de matemáticas ni los físicos. Más níes para tu colección. Tienes las piernas arqueadas y el culo gordo. Por eso les encanta perseguirte. No eres un héroe. No tienes madera y tampoco sabes donde conseguirla.

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Correr detrás de un perro

Relato premiado como finalista en el Concurso de «Cuentos de Aventuras» (#ZendaAventuras) de la web «Zenda Libros» fallado el 17 de mayo de 2019 por un jurado compuesto por: Juan Eslava-Galán, Espido Freire, Juan Gómez-Jurado, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Vázquez.

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Una (pre)historia de España: Altamira

Son tiempos de frío. De un frío primigenio que favorece el aprendizaje, la evolución y que las culturas se sucedan —del Solutrense al Magdalaniense y luego al Aziliense que está por llegar—, sin suprimirse por cuestión de credos o coronas. Eso vendrá con el nombre de Ishapan.

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1971. De paquetes y pacatos

Aquella tarde de 1971 el censor de la Dirección General de Cultura Popular y Espectáculos del Ministerio de Turismo no debió tener demasiadas dudas.

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El caso de la escritora rechazada

Londres, 5 de febrero de 1921.

Querida prima Amelia,

No puedo estar más orgulloso de ti. Resulta que mi primita Amy, con la que antes de ayer andaba decapitando los macizos de peonías de la tía Mildred, se ha convertido en una de las primeras graduadas en Oxford. Tarde o temprano las puertas de la Universidad tenían que abrirse para mujeres como tú. Era incomprensible que pudieras asistir y examinarte como oyente sin tener derecho al título. ¡Pero si tus calificaciones eran siempre mejores que las mías y aguantabas despierta las conferencias de mister Collingwood sobre Beowulf y Widsith! Espero que ahora, ya graduada, tu solicitud para entrar de ayudante en Saint Hugh College obtenga una respuesta favorable. ¡Quizá llegues a ser la primera profesora de Oxford! Te honra no recurrir a la influencia del tío Chester, aunque fíjate en mí: sigo ejerciendo de lector en la editorial de mister Ogilvie por no aceptar el puesto en el periódico para el que me recomendó tu padre.

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