Loquillo 40 Aniversario: toda una vida

Auditorio Rocío Jurado, Sevilla. 5 de octubre de 2018.

José María Sanz, Loquillo o el Loco para usted y para mí, celebra 40 años sobre los escenarios. Un aniversario enorme y del que pocos (¿nadie, quizá?) pueden presumir en nuestro país. Menos todavía de alcanzarlo sin interrupción en la dinámica disco-gira y, desde luego, nadie con la dignidad y repunte de popularidad que Loquillo ha conseguido en la última década. Un momento dulce para un rocker y una banda que, en las primeras filas de sus conciertos, congrega ya a los nietos de aquellos padres vigilantes que lo miraban tan mal en uno de aquellos himnos primigenios (y ya intergeneracionales), El ritmo del garaje.

Continúa leyendo Loquillo 40 Aniversario: toda una vida

STARDUST FESTIVAL 2018: LO QUE SORIA SE PERDIÓ

Jaime Urrutia + Desvariados + Gallos. Primera jornada del Stardust Festival (Soria). Coso de San Benito, “La Chata”, 24 de agosto de 2018.

El Stardust Festival (Globo Producción) de Soria es una propuesta que echó a andar en su primera edición el pasado año 2017. Su concepto nació inspirado por David Bowie y como homenaje a su legado artístico, incluyendo en su logotipo el mítico rayo que cruzaba el rostro de Bowie en la portada del álbum Aladdin Sane de 1973 y tomando el nombre de su alter-ego más reconocido: el alienígena de mirada bicolor que bajó a la Tierra para advertirnos de su final en un plazo de cinco años, Ziggy Stardust.

Parece que la intención de este joven festival, que se ubica en el Coso de San Benito (“La Chata”), es combinar en su programación veteranía y emergencia, satisfaciendo así las necesidades, gustos y preferencias de todo aficionado (y también la de curiosos en busca de una oferta sugerente) al rock and roll.  En su primera edición, que se desarrolló en una única jornada, contaron con Coque Malla como cabeza de cartel, Aurora & The Betrayers y Los Zigarros, además de Corazones Eléctricos, Bambikina y Julio Ródenas. De acuerdo con los comentarios cazados al vuelo entre el escaso público y los fotógrafos de los medios locales, el año anterior la asistencia tampoco había sido masiva, algo que nos resultaba sorprendente pensando en el tirón actual del ex-Ronaldo Coque Malla. Sin embargo, los tendidos completamente vacíos de la plaza y el albero despoblado que solo pareció animarse y devolver algo de feedback cuando Jaime Urrutia y Los Corsarios subieron al escenario, hacen dudar de si el Stardust (fruto de evidente esfuerzo e ilusión en los tiempos que corren) es el festival adecuado para Soria… o si Soria es la ciudad adecuada para este festival.

Por eso esta crónica, más que con vocación de servir a los asistentes como refresco futuro de lo acontecido en la primera jornada del Stardust Festival 2018 (que fue mucho y muy bueno), se escribe con intención de mostrar y compartir lo que, literal e incomprensiblemente, Soria se perdió.

Continúa leyendo STARDUST FESTIVAL 2018: LO QUE SORIA SE PERDIÓ

KISS: ¿El penúltimo beso?

KISS + Megadeth + The Blackmordia (WiZink Center, antiguo Palacio de los Deportes de Madrid, 8 de julio de 2018)

Hacer la crónica de un concierto de KISS sin caer en lugares comunes es complicado cuando desde hace décadas la estructura de sus conciertos es un ritual prácticamente inamovible: hubo pantallas gigantes, distorsión, maquillajes (encima del escenario y entre el público), lentejuelas, flecos y armaduras, lenguas kilométricas, profusión de pirotecnia, guitarras explosivas, plataformas móviles y tirolinas, baterías y murciélagos voladores, sangre, fuego, lluvia de confetti y un rock and roll tan épico como pegajoso.

Pero en esta ocasión, en la que la banda más caliente de Detroit (y del mundo, of course) se ha limitado a programar cinco únicos conciertos peninsulares (Barcelona, Madrid, Lugo, Córdoba y Lisboa) dejando al resto del mundo sin su espectáculo, planea otro componente: la sospecha de que el final de KISS tal como los conocemos esté cerca. La sucesión renovadora de los miembros históricos de la banda parece un movimiento planificado a corto plazo.

¿Será este el penúltimo beso de “la banda más caliente del mundo”?

Continúa leyendo KISS: ¿El penúltimo beso?

Johnny Hallyday. 75 anniversaire

El 6 de junio de 1944 el ejército estadounidense tomaba la playa de Omaha, en un ataque coordinado con tropas inglesas y canadienses que recuperó la costa de Normandía desbaratando el Muro Atlántico de Rommel. Aquella operación propició el avance aliado hacia el este de Francia y la apertura de un segundo frente que descompuso la estrategia del Tercer Reich. Empezaba la liberación de Francia y el final del nazismo en Europa.

Poco menos de un año antes nacía en el distrito 9 de la todavía ocupada ciudad de París un niño que también tendría sueños de libertad inspirados por, precisamente, los mitos y la iconografía norteamericanos. Fue bautizado como Jean-Philippe Léo Smet, pero sería otro nombre el que lo convertiría en los sesenta en pieza fundamental de otra liberación (más simbólica) que derribó muros morales y sociales: lo hizo primero bajo el título de príncipe del tumulto y, pronto, con el meteóricamente adquirido estatus de ídolo de la juventud francesa.

Todavía era un niño cuando Jean-Philippe Leó Smet acompañó a su tía a Marnes-la-Coquette (en los Altos del Sena) para atender la invitación a compartir un desayuno con Maurice Chevalier. Después de una selección de patés cubiertos con gruyère, el maître propuso la salida de los quesos, a lo que Chevalier protestó: “Eso no puede ser, ya teníamos queso con los patés”. Luego se dirigió al pequeño Jean-Philippe y le dijo unas palabras que quedarían grabadas para siempre en su memoria: “Debes preocuparte de la entrada y salida del escenario, en medio solo es cuestión de cantar”. Nunca olvidó el consejo y siempre lo puso en práctica a la hora de diseñar sus espectáculos para no repetirse, no defraudar y no dejar jamás de sorprender.

Continúa leyendo Johnny Hallyday. 75 anniversaire

MIL Festival: Loquillo, los chicos están bien

En 1979 The Who protagonizaron una película documental concebida y dirigida por un fan de la banda, que durante varios años llevó a cabo una exhaustiva recolección de archivos audiovisuales (casi) olvidados. El montaje final presentaba a una banda pletórica de energía para la que la imagen y la actitud eran un elemento de expresión casi tan importante como su propia música. Gracias a la mágica frescura de algunas tomas, The Who se mostraron como un grupo de jóvenes inadaptados y exhibicionistas dispuestos a, además de poner en apuros a los conductores de los programas, disfrutar de cada momento.

La fotografía que ilustró la portada del LP con la banda sonora de la película y el póster promocional es ya icónica: los cuatro miembros de The Who aparecen durmiendo en el suelo y recostados contra un bajorrelieve (después de lo que puede imaginarse una larga noche de fiesta). Apoyan la cabeza en el hombro de un compañero con tierna camaradería e inconsciente confianza de unos en los otros. Aunque están envueltos en una Union Jack, el escenario de la imagen no es un rincón londinense que les resulte familiar, sino el monumento a Carl Schurz en Morningside Heights. New York, otro territorio conquistado.  Una canción del LP The Who sings My Generation (de 1965) dio título a la película y perfeccionó el significado de esa imagen de portada: The kids are alright.

La noche del sábado 9 de junio en el Mil Festival (Teruel), también fue una noche de fiesta. Loquillo y su banda fueron exhibicionistas y derrocharon actitud. Salieron a disfrutar haciendo alarde de talento y profesionalidad, pero también de fraternidad y gozo compartido, arropados por una bandera propia que desde hace décadas luce un Pájaro Loco sobre dos tibias cruzadas. La misma bajo la que viajan sus seguidores y que plantan en cada territorio que se rinde a su espectáculo. Pero sobre todo, en este tercer concierto después de casi medio año de merecido descanso tras finalizar su larga y exitosa gira Salud y Rock and Roll, demostraron lo más importante: que los chicos están bien. Muy bien.

Mejor que nunca.

Continúa leyendo MIL Festival: Loquillo, los chicos están bien

Navarra Sur Festival: Loquillo y la épica del rock bajo la lluvia

Viernes 1 de junio de 2018. La primera jornada del “Navarra Sur Festival” en Tudela contó con un recurso escenográfico que, aun no siendo inesperado, tampoco fue precisamente bienvenido: una tormenta con importante aparato eléctrico. La meteorología respetó a los dos primeros grupos de la noche (Los Moths y Rufus T. Firefly), pero durante la actuación de Loquillo y su banda una lluvia recia y obstinada obligó a la mayoría del público a protegerse con chubasquero y paraguas. Y decimos “la mayoría” porque algunos fans de primera fila decidieron cerrarlos y disfrutar el show con las manos libres y sin obstáculos que dificultaran la visión, los bailes o los saltos de celebración, entendiendo y viviendo el aguacero, los truenos y los relámpagos como parte del espectáculo.

Las noches de rock y tormenta se recuerdan de forma especial. Hay ejemplos que han pasado a la historia por ese mal recibido visitante que es la lluvia pero que, si quien ocupa el escenario se maneja con sabiduría y hace cómplice al público, termina sorprendentemente calentando aún más los corazones: aquellos días de “paz y amor” en Woodstock en el ’69, el ya mítico show de The Rolling Stones en julio de 1982 en el Vicente Calderón (sí, ese en el que todo el mundo asegura haber estado), los enormes espectáculos de Johnny Hallyday en el Stade de France en septiembre de 1998, el intermedio a cargo de Prince en la final de la SuperBowl en Miami en 2007 o, imborrable recuerdo personal, aquel diluvio sobre Donosti durante la actuación (de principio a fin) de Bruce Springsteen y The E Street Band en Anoeta en junio de 2012.

Quizá en las condiciones que se dieron anoche en Tudela lo “fácil” (hay quien piensa que debe resultar sencillo pero puede que no exista una decisión más odiada para un artista comprometido que suspender una actuación) hubiera sido desconectar sin ni siquiera subir al escenario. Pero Loquillo demostró anoche tener la categoría, la banda y el repertorio necesarios para remontar una situación adversa y no solo sacar adelante el concierto, sino también de dejar al público con ganas de más.

Continúa leyendo Navarra Sur Festival: Loquillo y la épica del rock bajo la lluvia

Nat Simons – Lights Tour. Botas hechas para caminar.

Igual que la red de arrugas que la experiencia va imprimiendo en un rostro, los pliegues del empeine de unas botas son el mapa de un territorio vital. No conviene disimularlas porque definen personalidades únicas. Y las botas que Nat Simons luce sobre el escenario son evidencia de un largo recorrido. Los roces en el filo de las suelas hablan de un camino, de un viaje de búsqueda que llevó a su propietaria hasta los bosques de Carolina del Norte para trabajar mano a mano con Gary Louris (de The Jayhawks, ese gran grupo que quizá llegó un par de décadas tarde) para facturar su último disco, Lights.

Lights llega después de Home on high (2013), Trouble man (EP de 2015) y de su colaboración en el western Stop over in hell (Víctor Matellano, 2017), que le valió una nominación al Goya a mejor canción original por Sometimes. No es poco camino para esta madrileña nacida en el 85 que, con su nuevo disco, ha consolidado su estatus de más notable representante del sonido americana de nuestro país.

Continúa leyendo Nat Simons – Lights Tour. Botas hechas para caminar.

Johnny Hallyday… Cruzando el paraíso

Tenía que ser un París otoñal el que despidiera a Johnny Hallyday.

En las copas recortadas de los árboles que flanquean la Avenue des Champs-Elysées, las hojas de arce lucían tonos marrones. Las aceras aún conservaban la humedad de la madrugada y reflejaban los pasos de quienes, ignorando el frío, salieron antes del amanecer en busca de sitio a lo largo de la avenida o en el entorno de la Église de La Madeleine. A las 11 de la mañana estaba prevista la llegada del cortejo fúnebre a la Place Charles DeGaulle (l’Étoile). No había de ser un funeral de Estado, pero casi. O quizá fuera algo más grande.

En junio de 1993 Johhny Hallyday atravesó la multitud caminando por el césped del Parc des Princes, para alcanzar el escenario donde celebraría su cincuenta aniversario con un show formidable. El ídolo pisaba el suelo a la misma altura que sus admiradores y entre ellos. Una verdadera osadía que puso a prueba a su equipo de seguridad.

Ayer volvió a hacerlo, escoltado por motocicletas policiales y un escuadrón de cientos de bikers con el corazón roto. Descendió, entre su público, a través de los Campos Elíseos. Johnny Hallyday se despedía, literalmente y de acuerdo con la mitología griega que los describe como el lugar donde los guerreros heroicos disfrutan de una existencia dichosa, cruzando el paraíso.

Continúa leyendo Johnny Hallyday… Cruzando el paraíso