El caso de la escritora rechazada

Londres, 5 de febrero de 1921.

Querida prima Amelia,

No puedo estar más orgulloso de ti. Resulta que mi primita Amy, con la que antes de ayer andaba decapitando los macizos de peonías de la tía Mildred, se ha convertido en una de las primeras graduadas en Oxford. Tarde o temprano las puertas de la Universidad tenían que abrirse para mujeres como tú. Era incomprensible que pudieras asistir y examinarte como oyente sin tener derecho al título. ¡Pero si tus calificaciones eran siempre mejores que las mías y aguantabas despierta las conferencias de mister Collingwood sobre Beowulf y Widsith! Espero que ahora, ya graduada, tu solicitud para entrar de ayudante en Saint Hugh College obtenga una respuesta favorable. ¡Quizá llegues a ser la primera profesora de Oxford! Te honra no recurrir a la influencia del tío Chester, aunque fíjate en mí: sigo ejerciendo de lector en la editorial de mister Ogilvie por no aceptar el puesto en el periódico para el que me recomendó tu padre.

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