Fuga, tinta y amor: «Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay», de Michael Chabon

«Solamente el amor le había dicho el mago puede forzar una pareja encajada de cerrojos Brahma de acero»

«Superhéroe: persona con una destreza física sin precedentes dedicada a proezas en beneficio del interés público.»

Cualquier coleccionista apasionado de cómics se desvive por hallar un ejemplar primigenio de su personaje o colección predilectos que conserve la flexibilidad de sus páginas sin dobleces ni decoloraciones, el lustre de la portada y todas las grapas sin óxido. Además se preocupará de que un experto lo evalúe y califique, certificando su estado y valor con una etiqueta adherida a una funda plástica que apenas abrirá para preservarlo del paso del tiempo y la agresión de otros agentes externos.

Continúa leyendo Fuga, tinta y amor: «Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay», de Michael Chabon

El mar, el mar: «La carretera», de Cormac McCarthy

«Cuando sueñes con un mundo que nunca existió o con un mundo que no existirá y estés contento otra vez, entonces te habrás rendido. ¿Lo entiendes? Y no puedes rendirte. Yo no lo permitiré.» (La carretera, 2006)

Desde mi ventana veo la calle, no muy ancha y flanqueada de árboles, con cierto sabor a pueblo aunque esté cerca del centro de la ciudad. La fachada de enfrente es de color amarillo y una franja de tejas perfectamente alineadas sostiene el cielo azul, erizado de antenas que facilitan la información y las comunicaciones. Pasan vehículos y, desde tres pisos más abajo, el sonido llega amortiguado a través de los cristales. A mediodía se escuchan voces y risas de niños. Vuelven de la escuela en grupos y retrasan decirse adiós, prolongando algún juego a la puerta de sus casas mientras los padres los apremian a subir a través del portero automático.

Continúa leyendo El mar, el mar: «La carretera», de Cormac McCarthy

El último maestro

El pueblo encogió en el retrovisor hasta parecer el cadáver de un jabalí sobre matorrales de tomillo. De su espinazo de tejas y chimeneas hundidas sobresalía la lanza de un campanario sin campana ni cigüeña. Junto al hocico que dibujaba la tapia desmoronada de un corral, varias personas agitaban los brazos en alto. La mirada del conductor se humedeció cuando desaparecieron para siempre de su vista al trazar una curva. Los ojos se le pusieron como charcos y detuvo el «dos caballos» a un lado del camino para secárselos. Acababa de caer en la cuenta de que todos los que se quedaban detrás del cerro nunca habían dejado de llamarle maestro, aunque ya no fueran los niños que lo recibieron en la estación.

Continúa leyendo El último maestro

En un discreto segundo plano

Permitidme que me presente. Aunque, pensándolo mejor, mi papel es tan insignificante en esta historia que mi nombre carece de importancia. Además, poco es lo que de primera mano puedo contar de aquella noche. Casi todo lo he reconstruido a partir de lo que oí después en corrillos donde se confundían exageraciones y hechos ciertos.

Continúa leyendo En un discreto segundo plano

El viejito y las luces

Hacerse viejito es una faena.

Es lo que piensa desde que las articulaciones se le han endurecido. Se nota especialmente en noches como la de hoy, tan fría y húmeda. De un tiempo a esta parte sus andares se han vuelto algo rígidos y los sentidos tampoco van muy finos. Aunque le duele todo el cuerpo al hacerlo, se acuesta de lado y levanta la cabeza. Hay nubes, muchas nubes. Solo faltaba que también se pusiera a llover. Aguarda paciente a que se abra un hueco que le permita ver alguna estrella. Una bien grande y con estela de purpurina, como la que fijaban los niños al cielo de celofán del belén. Siempre le gustó aquel escenario de corcho y musgo habitado por figuritas de todos los tamaños. La última Navidad le habían prohibido acercarse demasiado porque ya andaba algo torpe y podía volcar algún camello. Está seguro de que este año también lo montarán en la entrada, junto al retrato de la abuela, para recibir a los invitados.

Continúa leyendo El viejito y las luces

DE MARIPOSAS Y DESPERTARES

Relato ganador del primer premio entre más de 400 obras participantes en el concurso «Sueños de Gloria» de la web literaria «Zenda Libros» convocado en junio de 2021, y fallado el 2 de julio de 2021 por un jurado compuesto por Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y Palmira Márquez. Puedes leer aquí el fallo del concurso.

El nuevo guardia escuchaba con atención las explicaciones del alcaide. Le parecía un comienzo halagüeño que el máximo responsable de la institución se hubiera ofrecido a mostrarle las instalaciones. El eco de los corredores magnificaba el sonido de sus pasos y lo confundía con el de los cerrojos.

En la galería cinco tenemos a deportistas que aspiran a superar sus propios límites y batir los ajenos. Ya sabe: llegar antes que nadie y siempre un poco más alto, más lejos. Y como recompensa obtener medallas, levantar trofeos sobre la cabeza laureada, subir a un podio y ser imagen de las mejores marcas.

Continúa leyendo DE MARIPOSAS Y DESPERTARES

«…JUST FOR ONE DAY»

Podemos ser héroes…

Esa canción de David Bowie siempre ha acudido en mi rescate antes de cada concierto. En alguna entrevista habréis oído que, de niña, uno de mis primos me pintó un rayo rojo y azul atravesando mi cara. Me negué a lavármelo y al día siguiente amanecí convertida en un borrón de purpurina; pero me creí tan especial que ya nunca quise dejar de sentirme así.

Continúa leyendo «…JUST FOR ONE DAY»

Próxima parada…

Primavera de 1930. Camino de Cerecedo…

El autobús que atraviesa el Valle de Boñar es un Hispano-Suiza con matrícula leonesa y lo conduce Catalina García González. Ella nació cerca, en Puebla de Lillo, y conoce bien las sinuosas carreteras. Este tramo es de bajada y el vehículo casi tira solo, así que se permite disfrutar del verdor del bosque de Pardomino y del perfil de la Peña San Pedro contra el cielo de media mañana. Se ha puesto en marcha pasadas las siete y ya ha completado el primer trayecto de ida. Pronto verá asomar de nuevo la espadaña de la iglesia de Cerecedo. Durante la parada tendrá que ejercer como cartera, repartiendo el correo que ha recogido en Boñar. Debe darse prisa para completar el recorrido de vuelta y llegar a tiempo a la hora de las comidas en la pensión que también regenta. Su marido trabaja en las minas de San Andrés, como la mayoría de los hospedados en «Casa Catalina». Por la tarde volverá a repetir los dos trayectos con el autobús, hasta Boñar y volver, antes de la hora de las cenas.

Continúa leyendo Próxima parada…

Concilio de sombras. Un cuento de Navidad…

31 de diciembre de 2020...

Cuatro sombras vigilaban al anciano maniatado.

La más voluminosa se apartó para mirar por la ventana. La calle estaba en silencio y las guirnaldas de bombillas se veían duplicadas en la humedad del asfalto. Por la acera opuesta se acercaba una figura solitaria. El ala del sombrero y las solapas alzadas de la gabardina ocultaban su rostro. Cuando llegó a la altura del edificio desde donde era observada, cruzó sin mirar. Esa noche no había tráfico.

Ya llega el reemplazo dijo la sombra sin apartar la vista de la calle.

Continúa leyendo Concilio de sombras. Un cuento de Navidad…

Si nos ha tocado así

(«Y ESE ERA EL ÚLTIMO CUARTO. TODO EL MUNDO PREPARADO… ¡AHORA!»)

DONNNNNNG…

Alicia repite que deben empezar sobre la pierna izquierda y cambiar a la derecha, para entrar en el nuevo año con buen pie y atraer la fortuna que ha faltado el último. A sus suegros, que se han quedado en el pueblo, también se lo ha explicado por teléfono. Y sabe que su madre, de quien lo aprendió, también lo hará aunque cene sola. Lydia y Marcos ya se han comido varias uvas a escondidas. Alicia nota la mano de Gerardo en la cintura. Si lo hacemos todos bien, piensa al tomar la primera uva, quizá podamos reabrir pronto el restaurante.

Continúa leyendo Si nos ha tocado así